domingo, 14 de octubre de 2007

Y llegué a Japón: Kyoto

Desde hace mucho tiempo quería ir a la "Tierra del Sol Naciente", posiblemente desde que empecé a aficionarme al anime/manga y me fascinó toda la historia y cultura que envuelve este país. Y aquí estoy, feliz y contento, escribiendo estas líneas desde mi hotel en Kyoto a las 6:30 de la mañana... (cosas del jetlag).

Mi primer día en la ciudad, tras las 16 horas de vuelo, fue bastante bien. Llegué sin mayores problemas a la estación de Kyoto y allí, tras comer un bol de ramen (como Naruto, jeje), cogí el shuttle al hotel.

Durante el viaje y antes de venir había leido que el principal problema en Japón es el idioma y... ¡qué cierto es!. Aquí los que más hablan inglés tienen un nivel como el mío (patatero) y la inmensa mayoría sabe de inglés lo que yo de japonés... 4 palabras mal dichas. Con lo cual... ir a un restaurante y pedir algo se convierte en una aventura :-D. Como ejemplo, el sitio de ramen (: fideos/noodles que pueden ir acompañados de carne y/o verduras) donde comí ayer, en la planta 10 de la estación de Kyoto, donde lo único inteligible eran los números de los precios y la foto con la comida (¡¡¡menos mal que hay fotos!!!). Eso sí... ¡¡qué bueno está el ramen!! Repetiré seguro.

La ciudad tiene su encanto si se mira desde una perspectiva general: una ciudad de 1,4 millones de habitantes sobre una zona más o menos plana rodeada de montañas por la parte norte, este y oeste, y con más de 2000 templos y santuarios. De hecho... tiene 17 templos/palacios/santuarios que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. A ver cuántos me da tiempo a ver.

Para un aficionado al anime como yo es curioso comprobar como gran parte de las cosas que allí salen son ciertas: hordas de chiquillas vestidas de colegialas , pequeños restaurantes de comida japonesa en casas tradicionales y, lo que me más me ha llamado la atención, el río que atraviesa la ciudad con sus orillas en forma de ladera accesibles a todo el mundo (ideal para las escenas románticas con la pareja... ains).


Y aquí comienza la aventura de Rober por Kyoto en bicicleta (benditas ciudades en las que se puede ir en bici)... ¡a no!, que yo venía aquí a un Congreso de Semiconductores...

1 comentario:

Unknown dijo...

Un Rober por Kyoto!!
Traete ramen de ese... :P

Un saludete, y pasatelo bien

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