Tras 5 findes sin salir, currando y demás, sentía la necesidad de volar lejos de Santa Barbara. Así que cogí el tren rumbo a LA y pasé el sábado por Chinatown, viendo tiendas y comprando algún que otro "vicio" personal.

Placita china con sus farolillos típicos
Rei Ayanami de Evangelion flanqueando mi colección de yogures
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